Camino Natural de la Hoya de Huesca

Desde Agüero a Bierge, en el Prepirineo, se despliega un Camino Natural con un recorrido total de 133 km, dividido en 8 etapas de distintos niveles, que se pueden unir o realizar por separado. Su atractivo combina imponentes mallos

etapa 1. aguero punto de partida del camino natural

Perteneciente a la red de Caminos Naturales de España, el Camino Natural de la Hoya de Huesca atraviesa cuatro lugares de importancia comunitaria, parte de su trazado coincide con el sendero histórico GR1 y se puede enlazar con otros senderos GR.

También algunas etapas son aptas para realizarlas en bicicleta o a caballo. En el inicio o salida de cada etapa encontraremos un panel informativo, con mapas y puntos de interés, y todo el trayecto está claramente marcado con chapas de color granate, que indican la dirección a seguir.

Aún más importante, a lo largo del recorrido no faltan los lugares en los que pararse a descansar y a admirar el entorno, desde un amable banco bajo un roble milenario, un merendero con una fuente románica o unas mesas junto a un antiguo convento… el resto es dejarse llevar por los sentidos y abrirse paso a paso a su enorme riqueza cultural y paisajística.

ETAPA 1
De Agüero a Riglos

Un pantocrátor en excelente estado de conservación nos dará la salida desde la portada románica de la iglesia de San Salvador, en Agüero. En esta primera etapa recorreremos algo más de 9 km en unas 3 horas, siendo un inicio con poco desnivel y escasa dificultad técnica.

Los imponentes mallos, formaciones de roca conglomerada únicas en el país, serán nuestros ilustres centinelas. Los campos, delimitados por muros de piedra seca (declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco) y salpicados por chopos, almendros y grandes encinas, configuran el paisaje entre Agüero y Murillo de Gállego.

Esta localidad toma su denominación del río Gállego, famoso por su amplia oferta de aventura en sus aguas con rafting, hidrospeed, piraguas… incluso conserva una histórica “navata” o tradicional balsa hecha de madera.

La fisionomía medieval y sus espectaculares vistas, con la Peña Rueba al fondo, dan paso a la gran pasarela sobre el río que lleva a la siguiente localidad, con no menos encanto: Riglos. Sus icónicos mallos –declarados Monumento natural, junto a los de Agüero y Murillo– adquieren aquí una presencia impactante, pues se alzan más de 300 metros verticales sobre las viviendas, con algún olivo centenario a sus pies.

ETAPA 2
De Riglos a Loarre

Etapa 1 y 2

 

En la segunda etapa nos esperan algo más de 15 km y 600 metros de desnivel, que se tardan en recorrer unas 5 horas, aunque no presenta dificultades técnicas. Es un tramo especialmente recomendable para amantes de las aves y de la fotografía, por sus espectaculares vistas, con buitres leonados y alimoches surcando los cielos.

El exigente Barranco de los Clérigos nos dará una lección de geología y es obligada una parada en el Mirador de los Buitres, uno de los lugares con mejores vistas de toda la región.

Los variados cambios de vegetación, desde bosque de coníferas a encinas, robles, boj… llaman la atención en el sendero que conduce a Loarre, una localidad que está muy asociada a su castillo, pero ofrece también muchos otros atractivos, entre ellos, la iglesia de San Esteban, las casas solariegas y hasta un laboratorio paleontológico, fruto de los recientes hallazgos de huevos de dinosaurio en la zona.

ETAPA 3
De Loarre a Bolea

Esta etapa no requiere una gran forma física, pues no tiene mucho desnivel, y de hecho su recorrido, de unos 11 km, es apto para hacer en bicicleta. A pie se tarda unas 3 horas e iremos surcando campos de cereales, con la vista perdida en el horizonte.

Pasaremos junto a dos de los castillos medievales más importantes de Aragón, el de Marcuello (ya en ruinas) y el de Loarre, erigido en un peñasco y rodeado de murallas, que está catalogado como el castillo románico mejor conservado de Europa.

Desde todo lo alto, contemplará nuestros pasos la singular ermita de la Virgen de la Peña de Aniés, excavada en roca, un santuario de origen románico que desafía la gravedad y bajo la cual un merendero y un manantial invitan a un descanso.

Atravesaremos la localidad de Aniés, con su iglesia románica de San Esteban, y tomaremos de nuevo una pista que, entre olivos y almendros, nos lleva a Bolea. Sus plantaciones de cerezos resultan especialmente recomendables para visitar en primavera, en plena floración.

ETAPA 4
De Bolea a Arguis

 

El paisaje cambia por completo en esta etapa, pasando a un terreno de montaña que exige una buena preparación física y técnica para afrontar sus casi 20 km de recorrido y 1000 m de desnivel, en los que se tarda unas 7 horas.

 

El rico patrimonio histórico-artístico de Bolea incluye la colegiata de Santa María la Mayor, del gótico tardío, así como su arquitectura popular y las vistas que ofrece su mirador, desde donde se llega a distinguir el Moncayo.

Después de dejar atrás la zona agrícola, las pulsaciones comenzarán a aumentar por el mayor desnivel, según nos vayamos aproximando al collado de montaña, donde admiraremos los “pozos de hielo” que nos hablan de épocas pasadas.

Con el beneplácito del Monte Gratal, seguiremos subiendo hasta el collado de Sarramiana que, con 1256 m, es el punto más alto de toda la Hoya de Huesca, marcando el paso de la cara sur a la cara norte de la sierra y regalándonos una impresionante panorámica del Pirineo central.

Una vegetación frondosa y umbría nos arropa en el descenso, en el que atravesaremos el mágico hayedo de Peiró, el más meridional de la Península. Ya solo queda seguir avanzando por paisajes “lunares”, entre afloramientos de margas del eoceno, hasta llegar a la población de Arguis.

ETAPA 5
De Arguis a Nocito

 

Viviendas de montaña con tejados de pizarra y chimeneas troncocónicas de grandes dimensiones nos esperan en Arguis, donde comienza esta etapa que es tan dura como la anterior, con casi 1000 metros de desnivel y unos 21 km (unas 7 horas de caminata).

 

En el mismo pueblo podemos visitar el centro de interpretación del Parque natural de la Sierra y los cañones de Guara, desde donde parten numerosas excursiones.

Una etapa en la que atravesaremos los valles de Isuela y de Belsué, pasando por varias ermitas románicas, magníficos ejemplares de Quejico (robles), altivos miradores o las curiosas gradas escalonadas del río Flumen.

En lo alto de la colina aguarda el poblado de Belsué, con muchas de sus viviendas de arquitectura tradicional, y a continuación Santa María de Belsué y Lúsera, ambos heridos por la despoblación.

En el descenso, junto al curso de agua, puede que nos salude algún martín pescador, algún abejaruco o el mítico tritón pirenaico. Rodeados de cumbres como el tozal de Guara llegamos a las primeras casas de Nocito. La ermita de San Úrbez, en otro tiempo iglesia románica en el mundo visigodo mozárabe, nos da aquí la bienvenida.

ETAPA6
De Nocito a Santa Eulalia la Mayor

Mallos del embalse de Vadiello

 

Iniciamos en el pueblo de Nocito, el principal del valle, aunque solo tiene 26 habitantes fijos (que se unen a los 11 de Belsué), con casas típicas de la arquitectura montañesa, muy cuidadas y en un entorno verde y tranquilo que invita al recogimiento.

Vamos a atravesar la Sierra de Guara de norte a sur, siendo la etapa más exigente de todas, de más de 23 km, con 1600 m de desnivel, que nos llevará unas 9 o 10 horas. Hay que ir, por tanto, bien surtidos de provisiones y de voluntad, además de buena forma física, para superarlo.

El esfuerzo sin duda tendrá recompensas, que nos saldrán al paso en forma de pozas en el barranco de la Pillera o de la variedad de aves que enriquecen este hábitat. Atravesaremos después las gargantas del Guatizalema, con sus pedreras y crestas, plenos de naturaleza, encajando las verdes aguas del río que se funden con las turquesas del embalse de Vadiello.

Y atención, porque puede que en alguna de sus pedreras encontremos un auténtico fósil milenario. Entre los últimos encantos de esta etapa están los mallos de Ligüerre, con sus curiosas formaciones cilíndricas, sobrevolados por alimoches y búhos.

Tras algún tramo de carretera, túneles y algún eventual cruce con las cabras cimarronas, llegamos por una senda a las paredes de Ligüerre (con una famosa vía ferrata) y por fin a la localidad de Santa Eulalia la Mayor, en todo lo alto.

ETAPA 7
De Santa Eulalia la Mayor a Casbas de Huesca

Aunque esta etapa es larga, de nada menos que 25 km, es casi toda en llano o bajada y no presenta tramos técnicos. La magnífica torre de la Atalaya, de origen musulmán, en el pueblo de Santa Eulalia la Mayor, nos dará una perspectiva del recorrido a realizar, en el que atravesaremos hasta seis poblaciones, con numerosos ejemplos de la arquitectura tradicional de la zona.

Además de ermitas en distintos estados de conservación, toparemos con otras construcciones relevantes como un antiguo molino de aceite, un castillo-monasterio, una necrópolis con tumbas excavadas en la roca, puentes medievales o la enigmática “piedra mora”, todo ello inscrito en el llamado Abadiado de Montearagón, unas tierras en las que brotan los vestigios de las sucesivas culturas que la han habitado.

Entre ellos destaca la iglesia de San Miguel de Foces, monumento nacional, aislada en un paraje insólito y que alberga importantes pinturas murales del gótico lineal. Los campos de cultivo, olivos, almendros y naves agrícolas de los alrededores denotan la dedicación de los pobladores actuales de estas localidades en las que se respira campo y tranquilidad. La localidad de Sieso, con calles que incitan a perderse, da paso al final de la etapa, en casbas de Huesca.

ETAPA 8
De Casbas de Huesca a Bierge

La última etapa es un agradable paseo de unas 3 horas, con poco más de 7 km, que no requiere un esfuerzo excesivo.

Pasamos de un paisaje agrícola a uno fluvial en el que confluyen tres importantes ríos: el Alcanadre, el Isuala y el Formiga. Tras admirar el monasterio cisterciense de Nuestra Señora de Gloria en Casbas, así como los vestigios árabes y la arquitectura de este poblado, tomamos la pista que conduce hacia Bierge, con los campos de trigo y la sierra de Guara como telón de fondo.

Pequeñas ermitas y refugios provisionales harán más llevadera la marcha, acompañados siempre del amplio horizonte.

Más adelante, los senderos junto a los ríos ofrecen tramos de sombra con peculiares restos en la erosión del paisaje y cambio de vegetación. En especial el río Alcanadre es muy conocido por los barranquistas, que acuden desde distintos países atraídos por sus aguas.

Cerrando el círculo, rodeados de muros de piedra seca como empezamos, este Camino Natural de la Hoya de Huesca culmina en el pueblo de Bierge, donde nos espera el centro de interpretación del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara.

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