Un parque del Pirineo concentra los mejores bosques maduros de Cataluña: un escudo contra incendios y sequías

La diversidad de estos bosques crea una infinidad de condiciones microclimáticas que ayuda a retener mejor la humedad

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Un estudio liderado por el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) y el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) concluye que el Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici concentra la mayor cantidad y calidad de bosques maduros de Cataluña. El estudio comparativo se ha realizado a partir de los datos del Informe Estado Natura 2020 de Cataluña, que señalaba que los bosques de Cataluña tenían un grado de madurez de 2,3 en una escala del 1 al 10 y ahora se ha conocido que, en el caso de Aigüestortes —en algunos de los bosques estudiados—, este índice llega hasta 8,7. Además, en el caso de España la comparación de bosques similares de abetales, pinares de pino negro y pinares de pino rojo también sitúa al Parque Nacional, en conjunto, entre los que presentan los valores de madurez forestal más elevados.

El cuarto Inventario Ecológico y Forestal del Parque —elaborado en el marco del proyecto BHAVEC y financiado por el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del fondo Next Generation— ha servido para muestrear y analizar 192 parcelas, tanto dentro del Parque Nacional como en su zona periférica de protección, para obtener una fotografía detallada de su estado de conservación, grado de madurez y composición de los bosques. Concretamente, el análisis constata que los valores medios de madurez de los bosques del Parque Nacional se sitúan entre 4,2 y 4,7 sobre 10. Sin embargo, en cuanto a los 20 rodales más maduros, que en conjunto ocupan 432 hectáreas, los valores de madurez oscilan entre 5,3 y 8,7 sobre 10. Estos bosques se concentran en los valles de Sant Nicolau (Alta Ribagorça) y de Espot (Pallars Sobirà), dentro de la zona de protección estricta del Parque Nacional, y también en el valle de Colomers (Vall d’Aran), en la zona periférica de protección.

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Bosques maduros del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici / Galdric Mossoll

Los bosques maduros, un valor contra las amenazas del cambio climático

Según el investigador del CREAF y colíder del inventario, Jordi Vayreda, "los bosques maduros tienen árboles de diferentes dimensiones y edades, madera muerta de grandes dimensiones conformando una estructura arbórea muy compleja, formada por muchos estratos de vegetación". Esta diversidad crea una infinidad de condiciones microclimáticas que ayudan a retener mejor la humedad, mejorando su resiliencia ante las amenazas climáticas actuales, como los incendios o las sequías. Además de esto, esta madurez da refugio y alimento a una gran diversidad de especies exclusivas de la zona, y a menudo amenazadas, como es el urogallo.

Además, por primera vez, el inventario actual se ha comparado con los inventarios de 1993, 2004 y 2014, revelando que los bosques del parque han aumentado de manera notable el carbono almacenado durante las últimas tres décadas. Por ejemplo, en las parcelas dominadas por abeto, el carbono almacenado en la biomasa de los árboles vivos ha pasado de 69,8 a 148,5 toneladas por hectárea, más del doble; en las de pino silvestre, ha aumentado de 57 a casi 100 toneladas por hectárea, y en las de pino negro, de 47 a 65 toneladas por hectárea. "Esto demuestra la importancia de usar la figura de Parque Nacional como protección máxima para conseguir bosques así de maduros", asegura el investigador del CREAF, Lluís Comas.

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Bosques maduros del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici / Galdric Mossoll


Según los investigadores, los procesos que llevan un bosque hacia la madurez pueden requerir décadas o incluso siglos. Por ello, también proponen actuaciones que pueden acelerar este envejecimiento, como "reducir selectivamente la competencia alrededor de los árboles de grandes dimensiones y de las especies acompañantes" o "abrir pequeños claros para favorecer estos árboles, estimular la regeneración y diversificar la estructura y composición del bosque", explica Pol Guardis del CTFC. Otra medida importante es conservar y generar madera muerta de grandes dimensiones, tanto dejando árboles muertos en pie como en el suelo, "ya que es un hábitat clave para un amplio abanico de especies, entre las que se encuentran hongos, briófitos, líquenes, escarabajos y otros invertebrados, aves y pequeños mamíferos", destaca Xènia Jaumejoan, también del CTFC.

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Sobre el autor

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Mia Wong

Periodista y politologo

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